Hace dos temporadas debutó con la OSCyL el polaco de Pabianice Krzysztof Urbánski (1982), Director Titular de las Sinfónicas de Trondheim (2010-17), Indianápolis (2011-21) y desde ésta, de la de la Suiza italiana, y Artístico y Musical de la Filarmónica de Varsovia. La buena impresión causada entonces, ha propiciado su nueva presencia en el duodécimo concierto de abono de la OSCyL en su sede vallisoletana, en el que colaboró también un centenar de niños provenientes de 4 Centros Públicos (dos de Valladolid, uno de Palencia y uno de Salamanca), integrados en el Programa socioeducativo Miradas, que celebra su décimo quinto Aniversario en manos de Profesores de la Orquesta y monitores de los Centros, para llevar buena música en las mejores condiciones, a Colegios situados en barrios periféricos de ciudades de la Comunidad.
Entre los checos Smetana y Dvorák, se presentó por primera vez en la OSCyL el polaco Wojcièch Kilar (Leópolis -Ucrania hoy-, 1932 - Katovice, 2013), los tres conectados por el amor a su Patria y a las músicas que de su tradición surgieron.
Abrió programa el poema sinfónico Vltava (El Moldava), (2º de los 6 que Smetana compuso en su Ciclo Má vlast-Mi Patria, 1874-79), que narra el discurrir del río desde su nacimiento en dos fuentes, caliente y fría, que se unen, pasa por Praga y va a desembocar en el Elba. Como ambas partituras checas propuestas, eran bien conocidas por la OSCyL, que las interpretaba por 8ª vez, Urbánski, de memoria tanto en ensayos como en concierto, exprimió todo su jugo en versiones personales, fulgentes y matizadas al máximo en dinámicas, tempi, acentos y líneas, que permitieron oir todo lo escrito con su carácter y musicalidad. Para ello exhibió un gesto nítido y a la vez sencillo, que obtenía de la orquesta el sonido que buscaba y que, ésta, en el gran momento que atraviesa, fue capaz de darle fielmente, ajustados todos a la "autoritas" que regía desde el atril, con huestes numerosas (57 cuerdas) que fueron justas a esforzandos, silencios y acentos o a cantábiles amplios de reguladores inmensos, con todos los solistas, de concertino a timbal, muy acertados y alguno superlativo. Vltava sonó romántico, noble, agitado al nacer, con flautas bordando como aguas frías en su saltarín avance y clarinetes como agua caliente, con peso entre asustados y firmes; trompas sólidas en la escena de caza; gozosa boda; ninfas sugerentes en cuerdas de bonito legato; percusión reforzando remolinos en los rápidos de San Juan; misterio ante el castillo de Vysehrad; grandeza a su paso por la capital y discurrir sereno hasta llegar al Elba en pianísimo por su lejanía, cerrando este rondó con coda. Toda una belleza su figuralismo y su expresión.
Krzesany (1974) era la novedad. El título deriva del polaco "golpe de pedernal, chispazo, ...". Kilar dedicó este poema sinfónico a la Filarmónica Nacional de Polonia, tomando danzas y armonías de cantos de la Región de los Montes Tatra (Sur de Polonia), acompañadas por aerófonos simples, ritmos y estilo "Podhale antiguo", para en un único movimiento, trazar varias secciones breves de delicada melodía, marcadas marchas, ambiente camerístico, grotesco y enorme sonido orquestal, silencios con carácter y gran crescendo final de raiz eslava ruidoso y festivo, en el que colaboraron, los niños con sus pequeñas y variadas percusiones. En realidad, se basa en tres acordes que oyó en Zacopane, también en los Tatras, que anotó y recordó al oir la algarabía de una corrida de toros en España, creando esta pieza con la que despidió su periodo vanguardista.
La Sinfonía nº 9 en Mi m., op. 95, "Desde el nuevo mundo" (1893) de Dvorák cerraba el Programa. Conocida por todos, público y músicos, no hace falta comentar origen y desarrollo. Basta decir que la versión de Urbánski fue magnífica por relaciones y contrastes establecidos con su proverbial claridad para cada idea musical de las muchas empleadas, americanas sí pero ligadas en verdad a su adorada Bohemia. La respuesta de la OSCyL estuvo al mismo nivel, tanto en conjunto como en cada una de las familias y solistas; sólo así se pueden oir dúos de instrumento o secciones tan hermosos, dinámicas tan precisas y expresividad tan sentida. Es obligado citar la excelencia de trompa, flauta soberbio recientemente incorporado y habitual corno que cantó su popular melodía desde la primera planta con el mayor encanto. En fin, el público que volvió a colmar el Auditorio, se manifestó aclamando cada obra y al final aún más estruendoso tras repertorio tan del gusto. Con todo merecimiento.
José M. Morate Moyano
Niños del Programa socioeducativo "Miradas"
Orquesta Sinfónica de Castilla y León / Krzysztof Urbánski
Obras de B. Smetana, W. Kilar y A. Dvorák
Sala Sinfónica "J. López Cobos" del CCMD de Valladolid