El programa de abono de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria previo a la Semana Santa, a cargo del titular del conjunto Karel Mark Chichon, incluyó dos propuestas bien contrastadas, separadas por dos siglos de historia.
Se inició la velada con el Concierto para percusión y orquesta de Joseph Schwantner, que la orquesta interpretaba por primera vez. La obra, estrenada en 1995 por la Filarmónica de Nueva York junto a su percusionista principal Cristopher Lamb y Leonard Slatkin, mantiene los 3 movimientos tradicionales. Incluye una extenuante parte solista, el cual debe utilizar una amplia panoplia de instrumentos con técnicas y efectos diversos que incluyen baquetas, arco o directamente las manos. La orquesta es de plantilla holgada con maderas a 3, metales y cuerdas al completo y 4 percusionistas, a los que se suman arpa y piano amplificado. El primer movimiento otorga un papel preponderante a los xilófonos, mientras en el segundo marimba y bombo ocupan el primer plano y el tercero incluye una extensa cadencia para tambores.
El solista de la Filarmónica de Gran Canaria, Francisco Navarro, alternó con soltura los diversos instrumentos en una lectura de gran virtuosismo que exigía una imagen precisa de la localización espacial de cada instrumento y un riguroso control de sus desplazamientos por el escenario. Destacaría la amplia variedad de volúmenes sonoros, evitando caer en un permanente fortísimo, incluyendo atractivas sonoridades evanescentes en el misterioso movimiento lento, y la contundencia y concentración obtenida en la cadencia del tercero. Chichon le brindó amplio margen adaptándose a sus necesidades, sin ocultar la densidad instrumental que la pieza otorgaba a la orquesta.
El Requiem de Mozart ocupó la segunda parte del programa. Chichon, que nos ha dejado algunas de sus mejores prestaciones en el repertorio sinfónico-coral, propuso una interpretación camerística en línea con las lecturas históricamente informadas, de reducida plantilla orquestal con la cuerda distribuida según el esquema 9/7/5/4/3 a la que se añadieron parejas de corni di basssetto, fagotes, trompetas, trio de trombones, timbales y órgano. Fue una lectura diestramente planificada, de ataques muy marcados, que buscó la claridad en las texturas, sin pérdida del carácter dramático inherente a la pieza. Muy trabajada en el fraseo y los volúmenes, con amplio uso de los reguladores de intensidad, incluso en momentos de gran densidad como la parte central del Dies Irae o el desarrollo de las fugas, permitió seguir con ejemplar claridad el desarrollo de las distintas voces, a lo que contribuyó el Coro de Cámara Intermezzo, integrado por 22 voces, de sonido equilibrado entre las diferentes cuerdas, seguro en la afinación y de excelente empaste en los pasajes en piano mientras en los fortes el sonido se endurecía y podía perder redondez y conjunción.
Contó con un cuarteto vocal integrado por la soprano ligera Rocío Faus, de timbre juvenil, notorio vibrato y afinación imprecisa, que fue controlando a lo largo de la pieza. En el caso de Adèle Charvet, mezzo de timbre penumbroso, su rigurosa proyección hizo posible la escucha de una parte que suele pasar desapercibida. Airam Hernández, tenor lírico, evitó los sonidos melifluos, otorgando más peso del habitual a un cometido generalmente encomendada a voces ligeras. A Paul Armin Edelmann, barítono de sonoridad bien asentada, le faltó rotundidad en los cuartetos o cuando debía bajar al grave. La Filarmónica de Gran Canaria ratificó su admirable estado de forma, con una cuerda tersa y maleable que prescindió del vibrato, a la que se sumaron los peculiares timbres de corni di bassetto y fagotes y unos ajustados metales, especialmente un siempre presente trio de trombones que hizo honor a su decisiva parte, destacando la limpieza de Héctor Mora Cano en el solo del Tuba Mirum.
Juan Francisco Román Rodríguez
Francisco Navarro, percusión.
Rocío Faus, soprano. Adèle Charvet, mezzo. Airam Hernández, tenor. Paul Armin Edelmann, barítono.
Coro de Cámara Intermezzo.
Orquesta Filarmónica de Gran Canaria / Karel Mark Chichon.
Obras de Schwantner y Mozart.
Auditorio Alfredo Kraus. Las Palmas de Gran Canaria.