El Teatro de la Zarzuela presenta estos días una nueva propuesta escénica que combina ‘El Bateo’ de Federico Chueca, con libreto de Antonio Paso y Antonio Domínguez, y ‘La Revoltosa’ de Ruperto Chapí, con textos de José López Silva y Carlos Fernández Shaw; un interesante contraste con el que los responsables de la producción, el director musical Óliver Díaz y el director de escena Juan Echanove, nos permiten reflexionar desde el siglo XXI sobre la percepción del género lírico breve.
El interés suscitado por esta combinación de talentos, que se hace aún mayor si se tiene en cuenta que ambas obras (que el próximo noviembre cumplirán 124 y 128 años respectivamente) no subían al escenario de la plazuela de Teresa Berganza desde hace casi dos décadas –a excepción de una sugestiva revisión de ‘La revoltosa’ presentada en 2016 en el Proyecto Zarza dirigido al público joven–, ha hecho que sean muy pocas las entradas que quedan disponibles para las 15 funciones programadas entre el 9 y el 27 de abril.
El contraste entre ambas obras es mágico. Supone un viaje más que estimulante desde el gran dinamismo festivo repleto de vibrantes escenas corales de ‘El bateo’, al costumbrismo madrileño que se entrelaza con un retrato pasional lleno de tensiones y de escenas cómicas memorables de ‘La revoltosa’.
Así, Óliver Díaz, que compartirá el podio del foso con la directora Lara Diloy (que asumirá las funciones de los días 18 y 24 de abril), nos explica que la propuesta incluye «dos obras ya cerca del final del género chico, pero que tienen de todo, desde sus preludios, que son maravillosos, de un lirismo incontenible, números musicales absolutamente románticos y hasta un terceto cómico femenino que nunca antes se ha escuchado». Y concluye Díaz que habrá «mucha diversión, mucho humor y una música verdaderamente certera en cada una de las situaciones. En fin, todo un acierto».
Por su parte, Juan Echanove, conocido y reconocido actor y director teatral, responsable escénico de este programa doble, nos dice que son «dos títulos maravillosos del género chico. ‘El Bateo’ es la historia de un bautizo, de celos y pasiones, en la que se pone en duda la paternidad de un individuo. ‘La revoltosa’ es una historia de amor, de seducción y de pasiones vecinales de verano entre un grupo de personas dentro de una misma comunidad. Pero todo acaba bien, con una gran celebración en la Pradera de San Isidro».
El maestro Díaz estará al frente de la Orquesta de la Comunidad de Madrid (Titular del teatro), de un destacado reparto, y del siempre relevante Coro Titular del Teatro de la Zarzuela dirigido por el maestro Antonio Fauró.
El reparto es una colección de grandes voces, actores y actrices de nuestra lírica. Está integrado por los barítonos Gerardo Bullón y Javier Franco, el tenor José Manuel Zapata, la mezzosoprano María Rodríguez, la soprano Milagros Martín, el barítono José Julián Frontal, la actriz-cantante Lara Chávez, el tenor cómico y actor Alberto Frías, las sopranos Berna Perles y Sofía Esparza, la mezzosoprano Blanca Valido, el tenor Ricardo Muñiz, y los actores Julen Alba, Sergio Dorado y Ángel Burgos. Con todos ellos comparten escenario doce bailarines-figurantes.
En cuanto al equipo artístico, además de Díaz, Diloy y Echanove, lo forman la escenógrafa y figurinista Ana Garay, el iluminador Juan Gómez Cornejo, la coreógrafa Manuela Barrero, y Alvaro Luna y Elvira Ruiz Zurita como responsables de la videoescena.
Ambas propuestas son contemporáneas, en el sentido de que las situaciones y circunstancias que nos presentan están muy próximas a nosotros y a nuestras realidades.
Terceto recuperado
Por su parte, las funciones que ahora presenta el Teatro de la Zarzuela tienen un valor añadido: el terceto inédito de ‘La revoltosa’ que se recupera para la ocasión. Este, tal y como explican los estudiosos Enrique Mejías y Juan de Udaeta, formaba parte de la concepción primigenia del sainete y de hecho es lo primero que Chapí esbozó en sus cuadernos de apuntes a primeros de junio de 1897. Ese verano, desde su retiro vacacional fuera de Madrid, envió a la empresa del Apolo el terceto terminado que fue extraviado por el servicio de Correos.
Chapí finalmente se guardó su borrador y no consta que fuese reutilizado en ninguna zarzuela posterior. Durante más de un siglo, bajo el equívoco título de ‘La revoltosa. Selección’, ha dormido entre tantos papeles de una carpeta miscelánea de su legado conservado en la Biblioteca Nacional de España. Por su incuestionable valor teatral y musical, y gracias al interés de Isamay Benavente —directora del Teatro de la Zarzuela—, Mejías y Udaeta proponen una orquestación del terceto de Gorgonia, Soledad y Encarna intentando seguir de cerca los rasgos estilísticos del Chapí sainetero de la década de 1890.
Programa doble: Valor y utilidad
La idea de programas dobles ha sido especialmente útil en la zarzuela, donde la coexistencia de obras breves ha permitido propuestas especialmente exitosas. Esta práctica se remonta al siglo XIX, cuando las zarzuelas en un acto solían representarse juntas o combinarse con sainetes hablados. Con el siglo XX estos emparejamientos comenzaron a responder a criterios más conceptuales, uniendo títulos por tema, estilo o autor. El atractivo del programa doble radica en su capacidad para sorprender al espectador y lograr un equilibrio entre tradición y novedad. Ya sea por afinidad temática, estilística o histórica, esta propuesta sigue siendo una herramienta eficaz para mantener viva la riqueza del teatro lírico español.
El Teatro de la Zarzuela siempre ha apostado por el programa doble, con el que ofrece una nueva mirada a las obras clásicas. En 2002, por ejemplo, representó ‘Los claveles’ de Serrano y ‘Agua, azucarillos y aguardiente’ de Chueca; en 2011, ‘El estreno de una artista’ de Gaztambide y ‘Gloria y peluca’ de Asenjo Barbieri; en 2013, ‘La reina mora’ y ‘Alma de Dios’ de Serrano o ‘Los amores de la Inés’ de Falla y ‘La verbena de la Paloma’ de Bretón; y en 2017, ‘Château Margaux’ y ‘La viejecita’ de Fernández Caballero o ‘Enseñanza libre’ de Giménez y ‘La gatita blanca’ de Giménez y Vives.
Esta práctica permite combinar obras de gran aceptación popular. Por ejemplo, en lo que respecta a las obras que ahora nos ocupan, en 1980 ‘El Bateo’ se presentó con ‘Gigantes y cabezudos’; en 1994, con ‘La verbena de la Paloma’; en 2008, con ‘De Madrid a París’ y ahora con la obra de Chapí. Por su parte, ‘La revoltosa‘ se hizo en 1988 con ‘El año pasado por agua’; en 1991, con ‘El dúo de «La africana»’; en 2007, con ‘Las bribonas’ y, en la actualidad, con la obra de Chueca.